Historia de Villapalacios. Documentos.
¿Cómo era el sorteo para reclutar soldados en 1782?
Un documento del Archivo Municipal de Villapalacios (Albacete) revela el procedimiento seguido en el siglo XVIII para incorporar hombres al ejército y las alegaciones para librarse, que no solo eran de tipo físico.
Por José Ángel Montañés Bermúdez
Publicado el 11 de febrero de 2026.

La batalla de Almansa, de 1707, según Ricardo Balaca y Orejas. El óleo, de 230 por 140 centímetros, fue pintado en 1862. La obra se conserva en el Congreso de los Diputados, pero pertenece al Prado (Madrid). En primer plano, varios soldados muertos durante la batalla y uno de ellos, malherido, es trasladado por varios compañeros. / MUSEO DEL PRADO
El Archivo Municipal de Villapalacios (Albacete) no deja de sorprendernos por contener documentos que han permanecido ocultos durante siglos, pero que conservan una información muy valiosa. Como uno, recientemente descubierto, fechado en diciembre de 1782, en el que se explica, con gran lujo de detalles, cómo se llevaba a cabo el sorteo para incorporarse al ejército; cuál era el mecanismo del sorteo, y las circunstancias personales, familiares o laborales, que permitían librarse.
Ese 1782 está marcado militarmente por la recuperación de Menorca, el 6 de enero de ese año, después de un largo asedio en el que las tropas hispanofrancesas arrebataron el control de la isla a las inglesas que estaban en poder de la isla desde hacía décadas. El conflicto, vinculado con la guerra de Independencia de los Estados Unidos, acabo con la victoria y el retorno de la isla a la corona española; un hecho ratificado en 1783 en el Tratado de París. Esta recuperación quedó marcada en el calendario después de que Carlos III instituyera el 6 de enero como la celebración de la Pascua Militar.
Desde 1770 regía una Real Orden de Reemplazo Anual para llevar a cabo un reclutamiento forzoso de mozos; un sistema de quintas, basado en sorteos, donde se seleccionaba un quinto de los jóvenes aptos; una medida impopular que afectaba a las clases populares, ya que las acomodadas podían librarse tras adquirir la posibilidad de ser sustituidos por otros hombres.
UN EXPEDIENTE EXCEPCIONAL:
En Villapalacios, como se ha dicho, se conoce desde comienzos de 2026 un documento excepcional que habla de este sorteo para ir al ejército. Todo comienza cuando Miguel Carran de Bermeo, sargento mayor del regimiento provincial de Chinchilla, del que era coronel Jerónimo Moreno y Frías, se dirige, el 8 de diciembre de 1782, al Ayuntamiento anunciando que, tras el fallecimiento de Juan Tomás López, a la «villa de Villapalacios le falta un soldado para el completo de su dotación».
Juan Tomás López había fallecido el 16 de septiembre de 1782 y fue enterrado al día siguiente en la iglesia de San Sebastián, según su acta de defunción escrita por el sacerdote Pedro de Castro y Cortés, que no reflejó la condición de militar del fallecido, ni la causa de su muerte. Solo que tenía 45 años; que era hijo de Juan López y Francisca Argüello, y que estaba casado con Ramona Pozo. También que había hecho testamento el día 31 de agosto, medio mes antes de fallecer, por lo que, posiblemente, estaba herido y pudo ser trasladado de su destino a Villapalacios, donde pasó los últimos días de su vida.
Acta de fallecimiento de Juan Tomás López, el 17 de septiembre de 1782, que motivó pedir incorporar otro soldado desde Villapalacios. / Archivo Histórico Provincial de Albacete. Villapalacios 22, Defunciones, 4 (1718 - 1792).
Según informa el sargento Carran el soldado fallecido debía de ser reemplazado «en el término de 15 días contados desde el recibo de esta certificación que sería el dicho 26 del corriente»; y, por lo tanto, antes de que terminara el año en curso de 1782.
Su sustituto, según explica Carran, sería elegido de entre todos «los mozos solteros hábiles de buena disposición y aptos para el servicio de las armas sin exceptuarse ninguno».
Para supervisar toda la operación se mandó a Villapalacios al sargento del regimiento de Chinchilla, Juan Martínez.
En Villapalacios, tras recibir la orden, los alcaldes ordinarios Juan Antonio Morcillo y Pedro Ballesteros, y los regidores Vicente García y Antonio Bermúdez, asistidos por Pedro Calabria, procurador síndico, comienzan el proceso para cumplirla.
Y ordenan realizar una lista «de todos los mozos que haya en esta villa» que se entregará a Tomás Espinosa, alguacil mayor del juzgado, «para que les dé aviso y estén prontos para su medición en los días 24 y 25 del corriente». En ese momento será cuando podrán «manifestar sus exenciones, los que los tuviesen».
Todos los que no se presentaran en la fecha fijada serían declarados desertores.
Expediente de reclutamiento de un nuevo soldado en Villapalacios en diciembre de 1782 en el que se
da la orden de sustituir a Juan Tomás López, fallecido poco antes. / ARCHIVO MUNICIPAL DE VILLAPALACIOS.
LA SELECCIÓN DE LOS HOMBRES:
El día 26, como estaba mandado, se lleva a cabo la medición y sorteo de los hombres. En el Ayuntamiento están presentes los alcaldes, los regidores, el procurador y el sargento comisionado, Juan Martínez. Y se llama para que asistan a fray Fernando Morellón, religioso franciscano, teniente de cura, por ausencia del sacerdote que tiene en propiedad la parroquia y al cirujano Manuel Bono Caballero. En presencia de todos ellos se lleva a cabo la medición de los hombres, de la que «resultaron con talla» los 15 siguientes, que aparecen así relacionados:
Tras medirlos y dar la talla se les pidió a los 15 hombres que dijeran si tenían algún tipo de «excepción que alegar» que les impidiera ser reclutados. Y 11 de los 15 alegaron:
Por lo que se puede comprobar como eran motivios para quedar fuera del sorteo y poder continuar con una vida civil, el alegar causas físicas como: 'ser ciego de un ojo', 'estar accidentado', 'falta de dentadura'; familiares, como 'ser hijo único de viuda', 'tener un hermano inútil'; estar ocupado 'en sus hermanos de menor edad', 'tener un padre de más de 60 años' y 'asistir a una hermana doncella'. También, estar 'ocupado con un par de mulas de labor' y 'en el ejercicio de labrador'.
Tras todas estas alegaciones solo cuatro de los hombres resultaron ser válidos y continuar con el sorteo:
Las autoridades, para el sorteo propiamente dicho, acuerdan que «por el grande concurso de gente, no hay capacidad en estas salas capitulares para practicar el sorteo con la libertad y desahogo que corresponde para la satisfacción de los interesados y demás concurrentes de una misma conformidad». Por lo que deciden salir «a la plaza pública donde se ejecute con toda perfección y desahogo».
Tras salir a la plaza, alcaldes, concejales, cirujano y sacerdote se sentaron «en el asiento que le corresponde».
UN SORTEO METÓDICO CON DOS MANOS INOCENTES:
El sorteo se llevó a cabo de la forma siguiente:
Se fabricaron cuatro «cedulillas», unas pequeñas tiras de papel, en las que se escribió en cada una el nombre de los cuatro hombres, delante de ellos. Cada una de las cedulillas se metió en «el hueco de unas bolillas de madera» y luego las bolas se metieron en una «hoya grande que para ello había puesta sobre un bufete».
Después se cogieron otras cuatro cedulillas y en una de ellas se escribió la palabra «soldado» y las tres restantes quedaron en blanco. El sargento las introdujo en cuatro bolillas de madera y las metió en otra olla, junto a la primera.
A continuación, se escogieron a dos niños de siete años: Mariano Osorio, hijo de Antonio Joaquín, para que sacase una a una las bolillas donde se hallan introducidos los nombres de los mozos; y a Julián Garrido, hijo de Juan, difunto, para que sacase las bolillas de la segunda olla.
Antes de comenzar se dieron varias vueltas a las ollas.
Mariano sacó la primera de las bolas de la primera olla: «de cuyo centro con un palito que para ello se le preparó echó fuera y en la mano del dicho teniente de cura la cedulilla introducida y descobijada vio que decía Matías Martínez».
Por su parte, Julián destapó la otra olla e hizo lo mismo: «entrando la mano sacó de ella una bolilla de la que con el palito que para ellos se le había dado echó de su centro en la mano de dicho teniente una cedulilla» que se vio que estaba en blanco.
Por lo que Matías Martínez se había librado.
Se repitió el proceso y salió la papeleta con el nombre de Alonso González, y también en blanco. Salvado también.
En la tercera ocasión el nombre que se leyó fue el de Francisco García y al sacar Julián la tercera bola con su papel se pudo leer la palabra «soldado». La suerte ya estaba echada, pero el proceso tenía que terminar.
Mariano sacó la siguiente bola y de dentro el papel que ponía Francisco Espinosa, mientras que de la segunda olla el papel, como no podía ser de otra forma, estaba en blanco.
Por si acaso, se cogieron las ollas y se comprobó, poniéndolas boca abajo, «que no había quedado en ellas cosa alguna».
A Francisco García se le dijo que podía reclamar en un plazo de 24 horas si no estaba de acuerdo con el sorteo. A lo que respondió que «no tenía que decir ni exponer cosa alguna por haberse ejecutado con toda pureza y fidelidad como así lo certifica dicho teniente de cura y dichos señores alcaldes».
Todas las autoridades presentes rubricaron el sorteo con su firma.
Acta de nacimiento de Francisco García, hijo de José García y Sebastiana Muñoz. Había nacido el día 2 de febrero de 1750 y fue bautizado el día 15 del mismo mes por Gregorio Vivanco, sacerdote de la iglesia de Villapalacios. / Archivo Histórico Provincial de Albacete. Villapalacios 5, Bautismos, 5 (1717 - 1774).
¿CÓMO ERA EL NUEVO SOLDADO?:
La documentación recoge una descripción y filiación del ‘afortunado’ nuevo solado:
Francisco García, era hijo de José García y de Sebastiana Muñoz. Los tres eran vecinos de Villapalacios. Francisco tenía 32 años en 1782, una edad que nos puede sorprender, pero en ese momento un hombre podía ser soldado desde los 16 hasta más de los 40 años. De hecho, el soldado fallecido Juan Tomás López, que dio origen a este alistamiento, tenía 45 años, como sabemos por su acta de fallecimiento.
Francisco García medía, según se puede leer: 5 pies y media pulgada, que son 153,67 centímetros, bajo para la media actual (1,76), pero también para finales del siglo XVIII que estaba fijada en unos 163,3 centímetros.
Nos sigue sorprendiendo la descripción de Francisco, ya que tenía el «pelo castaño claro, con algunas canas, cejas castaño claro, nariz proporcionada». Y, sobre todo por tener ojos azules, barba clara, algo roja, color trigueño»; por lo que Francisco no era el típico hombre mediterráneo de tez morena y color de cabello negro, ensortijado, sino todo lo contrario.
Pero sabemos más de Francisco: tenía dos cicatrices que se veían a simple vista: una en medio de la frente «en la raya del pelo» y otra en la mejilla derecha.
Ante una descripción así no nos hemos resistido a que la Inteligencia Artificial nos generara una imagen de cómo podría haber sido el rostro y el aspecto de este villapalacense de finales del siglo XVIII.
Reconstrucción con Inteligencia Artificial del aspecto que podría tener Francisco García (Villapalacios 1750-1808), según su descripción conservada cuando fue reclutado en 1782, con 32 años. / IMAGEN GENERADA POR LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, CHATGTP
Hemos buscado más datos sobre Francisco, que se han localizado en los libros de la iglesia de San Sebastián que se conservan en el Archivo Histórico Diocesano de Albacete, pero que son consultables en la base de datos de Family Search.
Por estos libros se sabe que Francisco García se casó dos años después de ser reclutado para el ejército; en concreto, el 14 de enero de 1784. Ese día contrajo matrimonio con Victoria Flores, que era hija de Pedro Flores y María Esteban Pérez, natural, esta última de Génave, Jaén, pero todos vecinos de Villapalacios.
Acta de matrimonio de Francisco García y Victoria Flores, el 14 de enero de 1784.
/ Archivo Histórico Provincial de Albacete. Villapalacios 14, Matrimonios, 3 (1718-1794)
En la inscripción que se ha conservado se puede leer que fraile franciscano Manuel Antonio Pérez, como cura ecónomo de la iglesia de San Sebastián, celebró la ceremonia de despose y velación «por necesidad en su casa».
Parece que había algún tipo de impedimento, más bien físico, que impedía que la boda se celebrase en la iglesia de San Sebastián. Pese a eso, según consta por el acta se había seguido todo el proceso ordinario de «tres canónicas amonestaciones en tres días festivos continuos, intermissarion solennia al tiempo del ofertorio de la misa mayor, el último de ellos día 27 de diciembre, no resultado impedimento alguno».
La boda se celebró en casa, no por algún problema con los padres, sino porque cuatro días antes, el 10 de enero, había nacido el primer hijo de la pareja: Pedro Esteban Gonzalo García Flores y, quizá el pequeño no estaba en condiciones de salir a la calle. No lo sabemos. Aunque es verdad que el acta de inscripción del nuevo niño comienza: «en la iglesia parroquial de San Sebastián de Villapalacios»; y no hace referencia a el bautizo se celebrara en casa de los padres. Este niño falleció el 6 de diciembre de 1787, cuando le faltaban unos pocos días para cumplir los cuatro años.
Acta de nacimiento de Pedro Esteban Gonzalo, primer hijo de Francisco García y Victoria Flores, nacido el 10 de enero de 1784 y bautizado el día 14 de enero, el mismo día que se casaron sus padres. / Archivo Histórico Provincial de Albacete. Villapalacios 6, Bautismos, 6 (1774 - 1797).
Poco antes, el 6 de mayo de 1786, había nacido Juana Francisca, segundo hijo de la pareja, que fue bautizada cuatro días después, el día 9 de mayo.
Pero hubo más descendencia a lo largo de los años:
Pedro Felix Cantalicio, nació el 18 de mayo de 1789 y fue bautizado el día 23; María Francisca, nació el 9 de marzo de 1793 y bautizada el 11.; otra hija, Estefana Ramona Eulogia, nació el 11 de marzo de 1796 y bautizada el día 13. Hubo un tercer hijo llamado Pedro, acompañado de Esteban Manuel que nació el 3 de abril de 1801 y se bautizó el día 20.
Juan José de Mata. Nacido el 25 de mayo de 1804 y bautizado el día 29. En aquel momento Francisco García contaba con 54 años, ya que, recordemos, había nacido en febrero de 1750.
También conocemos el nombre de uno de sus nietos, Antolín, García Flores Gonzalez, bautizado el 4 de septiembre de 1823.
Por las fechas de nacimiento de los hijos: 1784, 1786, 1789, 1793, 1796, 1801, 1804 se puede comprobar que los hijos de Francisco de Victoria nacieron en intervalos de dos o tres años, por lo que fueron una pareja muy prolifica.
Cuando el soldado reclutado en 1782 en Villapalacios para ir a la guerra falleció a las 8 de la noche del 28 de enero de 1808, a los 58 años de edad, tras hacer testamento, el acta de defunción dice que dejó cinco hijos, por lo que antes del padre habían fallecido dos de sus descendientes.
Acta de fallecimiento de Francisco García Muñoz, el 9 de enero de 1808, a los 58 años deedad, pese a que en el acta pone que a los 54 (tal y como se ha visto anteriormente). / Archivo Histórico Provincial de Albacete. Villapalacios 23, Defunciones, 5 (1792 - 1851).
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